Esta no es una página contra la inteligencia artificial. Quotae lleva IA dentro: cuando dictas un trabajo en obra, un modelo transcribe lo que dices y lo ordena en partidas, con sus cantidades y sus unidades. Ahí la IA hace lo que se le da bien — entender lenguaje suelto y darle estructura.
La diferencia está en de dónde salen los números. En Quotae los importes vienen de tu catálogo: tus precios, tus rendimientos, tu margen. La IA coloca la partida; el precio lo pones tú y queda guardado para la próxima. Un asistente genérico no tiene ese catálogo, así que cuando le pides un precio, produce el número que suena razonable — que no es lo mismo que el número correcto.
Por eso la comparación útil no es «IA sí o IA no», sino qué parte del trabajo estás delegando. Delegar la redacción está bien. Delegar el precio que le vas a dar a un cliente, no.